
Andrea Finch, que en su día se dedicaba a la confección tradicional de colchas planas, ha llevado su obra más allá de la superficie para convertirla en esculturas que incitan al espectador a alargar la mano y tocarlas. El jardín, con sus cambios de una estación a otra, es la fuente de inspiración de su obra. Parte de formas botánicas como hojas, flores o malas hierbas, reduce los diseños a formas más abstractas y descubre la esencia de la estructura. Crea arte para mostrar aspectos del mundo natural que pocos se detienen a observar y que sirven de punto de partida para conversaciones sobre la conservación de nuestra flora y fauna.
Andrea utiliza todo tipo de tejidos: telas nuevas y vintage para colchas convencionales, colchas reutilizadas recogidas o confeccionadas hace décadas, manteles, cortinas y ropa recuperados de familiares y amigos, tejidos de tapicería recuperados y muestras de decoración rescatadas de los vertederos. Al contemplar la pared de telas recopiladas, estas llaman la atención al aportar color, textura o estampado a la obra de arte. Cada pieza es una colección única de telas cortadas a mano, cosidas entre sí con un uso generoso de hilo mediante un acolchado denso a máquina y pespuntes a través de múltiples capas de tela y guata, y en ocasiones rellenas o reforzadas con alambre. Las telas aportan la rigidez necesaria para desafiar la gravedad y crear la forma deseada.
Andrea está conservando recuerdos, protegiendo el medio ambiente y creando arte accesible para todos. Arte que te hace sonreír en un mundo que a veces puede resultar tan sombrío. Crea un jardín caprichoso de flores y vasijas vinculado a la familia y a la comunidad.
Andrea Finch crea colchas abstractas con motivos botánicos y de carácter escultórico, en las que explora las texturas textiles. Trabaja principalmente con fibras, y sus creaciones invitan a ser tocadas. Durante muchos años se dedicó a la confección tradicional de colchas. Su pasión por la botánica comenzó cuando empezó a fotografiar y a crear un arboreto en su jardín. Andrea creció en una granja de ocio en el este de Pensilvania y se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Kutztown. Su carrera artística se interrumpió durante 18 años, mientras criaba a sus hijos y llevaba una vida creativa diferente. Cuando volvió a dedicarse a las colchas, su obra, que nunca había sido realmente convencional, adoptó formas escultóricas.
Actualmente reside en Chambersburg, Pensilvania, y colabora con numerosas organizaciones artísticas. Es miembro artista seleccionada por jurado de la SAQA y forma parte de la junta directiva del Virginia Quilt Museum y del Foundry Art Market.
Su obra puede encontrarse en numerosas exposiciones nacionales y regionales con selección por jurado, así como en diversas galerías, museos y colecciones públicas y privadas.