
Derek Weidman ha construido un lenguaje visual a partir de los cortes circulares de un torno de madera. La forma en que la máquina da forma a la madera es única, con cualidades casi industriales -a veces violentas en su ejecución- al desgarrar las fibras y las vetas de un material natural, antaño vivo. El proceso en sí habla de la esencia de la obra: encontrar el equilibrio entre lo creado por el hombre y lo natural, deteniendo, aunque sólo sea por un momento, el dominio mecánico de la Tierra, pero sin borrar el progreso de la humanidad. Diseñar un lugar donde las cosas puedan coexistir, hablar de este momento concreto en este planeta, con restos de cicatrices en la obra, pero algo nuevo, algo bello. Una nueva naturaleza.
Derek Weidman nació en 1982 y ha dedicado los últimos siete años a explorar la escultura con torno. Su enfoque se basa en el torneado multieje. Utilizando los procesos de conformación únicos del torneado, Derek ha creado un lenguaje visual descriptivo que sólo el torno puede expresar. Este proceso de tallado crea novedosas representaciones de una amplia gama de temas, desde los basados en la anatomía humana hasta diversas formas animales. Derek trabaja a partir de una pregunta básica: "¿Qué aspecto tendría esto si se representara a través de la lente de un torno de madera?", e incluso con el naturalismo más riguroso, se produce una abstracción honesta, y para cada nuevo tema se responde a esa pregunta. Así, desde cabezas humanas a rinocerontes, mandriles o pájaros, cada idea se plasma de una forma que no se había expresado antes.